Conecta tus herramientas
Tu Vaucai usa tus apps y tus APIs mientras habláis. Tú dices qué conectar, él se encarga del resto. Todo desde el chat, disponible en todos los planes.
Aquí tu Vaucai usa herramientas de fuera por ti. Dile qué conectar y él te lleva de la mano. A partir de ahí las usa dentro del chat de siempre, sin paneles ni pasos técnicos.
Un servidor MCP
MCP (Model Context Protocol) es un enchufe común: un estándar abierto para que una app le ofrezca sus funciones a una IA. Si una herramienta que usas expone un servidor MCP, se lo conectas y tu Vaucai gana sus funciones. Hay dos maneras de autorizar, según cómo trabaje el servidor:
- Con tu cuenta, si el servidor usa el «iniciar sesión con…» (OAuth), como los conectores de Higgsfield, Linear o Notion. Dile "conecta Higgsfield" con su dirección: averigua solo cómo autentica, te da un enlace y autorizas en el navegador. El acceso se renueva solo.
- Con un token de acceso, si la app te da uno: "conecta mi servidor MCP https://…" y pégalo cuando te lo pida.
- En ambos casos las credenciales se guardan cifradas y no se vuelven a mostrar; tu Vaucai nunca las ve. La dirección debe ser
https. - Puedes limitar qué herramientas del servidor quedan disponibles, en lugar de todas.
- Consulta con "¿qué servidores MCP tengo?" y quítalo con "desconecta el servidor MCP X". Puedes tener hasta 20 conectados, y en cada mensaje tu Vaucai lleva encima hasta 40 de sus herramientas.
Cualquier API REST
Casi toda app profesional (un CRM, tu facturación) tiene una API, la puerta por la que otros programas hablan con ella. Se la conectas y tu Vaucai aprende a usarla, sin esperar a que publique un servidor MCP. Hay dos formas de describírsela, según lo que tenga la app:
- Con su OpenAPI (antes Swagger): la mayoría publica ese descriptor con todo lo que sabe hacer. Dile "conecta la API de Holded" con la dirección de su OpenAPI.
- A mano, si no lo publica: descríbele las operaciones que te interesan (qué hace cada una y con qué datos) y su dirección base. Así conectas también las APIs sin descriptor.
Para autenticar, la API puede pedir una clave. La pegas como un mensaje: se guarda cifrada, se borra tu mensaje y tu Vaucai nunca la ve.
O puede pedir OAuth2, el «iniciar sesión con…» de las grandes (Google, Salesforce, HubSpot). Ahí tu Vaucai te da un enlace para autorizar en el navegador, y renueva el acceso solo.
A partir de ahí, pídele cosas hablando: "lista mis últimas facturas de Holded". Consulta con "¿qué APIs tengo conectadas?" y quítala con "desconecta Holded". Hasta 20 conexiones.
Leer es al momento; cambiar, siempre con tu visto bueno
Las lecturas se hacen al instante. Cuando una acción va a cambiar algo (crear, modificar o borrar), te enseña antes un resumen de lo que va a enviar. Y lo hace solo si lo confirmas con un botón. Vale igual para las APIs que conectas y para los servidores MCP.
Tu clave nunca aparece en esa vista. Las llamadas las hace nuestro servidor con tu credencial cifrada, fijadas al dominio de tu herramienta y nunca a otro sitio.
Lo que conviene saber
- Tu Vaucai lleva encima las herramientas de tus servidores conectados en cada mensaje, y eso ocupa sitio. Por eso hay un tope: si conectas muchos, deja activos los que de verdad uses. Con las APIs REST pasa lo mismo, con las primeras 80 operaciones del conjunto.
- Si un servidor está caído o su acceso ha caducado, tu Vaucai sigue respondiéndote sin él. Te lo dice cuando vayas a usarlo, y nunca te dirá que lo usó si no pudo.
- No vigilamos de forma continua la salud de cada servidor que conectas.
Seguro por construcción. Todas las credenciales se guardan cifradas y no se vuelven a mostrar: tu Vaucai no las ve. Vale para el token de un servidor MCP, para los de iniciar sesión con tu cuenta y para la clave o los tokens OAuth2 de una API REST. Todo exige https.
En las APIs REST, las peticiones las hace nuestro servidor fijadas al dominio de tu API. Y toda escritura te pide confirmación mostrándote qué envía. Desconectas lo que quieras, hablando.